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Diecisiete Cofradías y Hermandades, siete
bandas de cornetas y tambores, varias bandas de música, más
de dos mil capuchinos, procesionan por las calles de la ciudad, acompañando
treinta y un pasos procesionales en las nueve procesiones que se celebran.
Durante la Cuaresma, precediendo a la Semana Mayor, se habrán venido
celebrando los cultos a las imágenes titulares. Los Besamanos,
Vía Crucis, Triduos y Septenarios, visitas etc
También habrán quedado atrás otra serie de actividades:
Nombramientos de Nazareno del Año, Hermanos Mayores Honorarios,
presentación del cartel anunciador, Revista-Programa, expositores
y conciertos
El Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias, junto con todas las
cofradías y arropado por el pueblo, celebra año tras año
la Semana Santa, caracteriza por su orden y religiosidad. Unos desfiles
peculiares que la hacen única, como es la procesión de los
"Farolicos·", los emotivos actos de "La Cortesía"
y "El Encuentro", el "Enterramiento del Cristo" y
la sin par procesión de "La Soledad". El arraigo tradicional
de estos desfiles, el esfuerzo el esfuerzo del Cabildo y las Cofradías,
y el pueblo yeclano volcado hacia estas manifestaciones, ha merecido que
nuestra Semana Santa, fuese en su día Declaradas de Interés
Turistico.
Las primeras celebraciones, se hacían ya en tiempos de Felipe II.
En el siglo XVII, aparecen los primeros penitentes con túnicas,
así como las Cofradías de la Soledad y la Hermandad de la
Cruz. Es en el siglo XVIII, cuando antes de celebrar la procesión
del Entierro de Cristo, se hacían dos Sermones; el del Descendimiento
y el de la Soledad. Esta procesión del Entierro, dará origen
a los desfiles tal como los conocemos en la actualidad, y que toman su
forma definitiva en la segunda mitad del siglo XIX.
Durante los sucesos ocurridos en nuestra Guerra Civil, casi todo el patrimonio
artístico de la Semana Santa se perdió. Terminada la contienda,
las Cofradías vuelven a reorganizarse, tras años difíciles,
llega el esplendor de nuestras procesiones.
Los nuevos tiempos, han dado paso a la creación de nuevas hermandades,
perdiendo muchas de las existentes los "Gremios" por los que
antaño eran conocidas.
Lo religiosos, unido a lo tradicional y lo cultural, confieren a la Semana
Santa yeclana su propia personalidad, expresa en nuestras calles por su
colorido, recogimiento y oración, ante el fervor de todo un pueblo
que desde hace más de dos siglos es fiel a sus costumbres y tradiciones.
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