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FIESTAS DE SAN ISIDRO

 

A mediados del mes de mayo, Yecla recupera su tradición agrícola, con la celebración de las Fiestas San Isidro.
Estos festejos tienen un importante arraigo entre los yeclanos. Hasta mediados del s. XX, Yecla era una población dedicada a la recolección y elaboración de excelentes caldos y apreciados aceites, actividades que hoy no se han perdido y que caracterizan el paisaje de estas tierras; gracias a las cooperativas y bodegas de nuestra ciudad.
El origen de estas fiestas se situa a mediados del s. XIX, momento en el produce el alumbramiento del pozo de San Isidro. En los años 1940 la celebración evoluciona por la llegada de una imagen de este santo que se ubica en la Basílica de la Purísima. Poco después se comienza con la Gran Cabalgata de Carrozas, acto principal de estas fiestas, cobrando cada vez más fuerza hasta llegar al momento actual en el que gracias al trabajo de las Peñas y la propia Concejalía de Festejos se ha llegado a las máximas cotas de participación conocidas.
Los distintos actos que componen esta celebración, comienzan con la elección de Reinas y Damas de las Fiestas, acto homenaje a la figura de la mujer yeclana con vestimenta tradicional, más conocida como "traje de labradora".
Otros actos son la celebración eucarística dedica a este santo en el Santuario del Castillo, pregón, verbena, pasacalles, actuaciones de los grupos folklóricos de nuestra ciudad, actuaciones musicales, y sobre todo la Gran Cabalgata de Carrozas, realizada el sábado más próximo a la festividad de San Isidro.
Esta Gran Cabalgata se gesta gracias al intenso trabajo para elaborar las Carrozas de las Peñas, ya que tras tener el diseño y las estructuras metálicas o de madera, que se montan sobre remolques de tractores, tienen que decorarlas mediante diminutos trozos de papel de seda o manila de unos siete centímetros, que se arruga y comprime para cubrir las estructuras, algunas de ellas con unas dimensiones de cinco metros y medio de altura, con una anchura de tres metros y seis metros de longitud; representando aspectos de la labranza o relacionados con esta.
En el desfile, los miembros de las peñas se visten con el traje típico, las calles se llenan de colorido por el confeti, se reparten entre los asistentes vinos, bocadillos y otros productos de la tierra. Además se conceden unos premios para las mejores carrozas al final de la cabalgata. Por todo esto, San Isidro se convierte en una de las fiestas más animadas de nuestra ciudad.